lo es de buen tamaño; y se presentó la ocasión para apagarle el farol a Sánchez Carrión. Hasta hoy se está dilucidando quien debe pagar los platos rotos de una rivalidad entre Huamachuco y Cajabamba. Sin embargo, esclareciendo el momento en que se produce esta anécdota, Huamachuco, o mejor su gente, lo ofrendaba todo en aras de la patria; mientras los cajabambinos, como don Miguel de Escalante a la cabeza, hacían de las suyas por el rey y su Corona. Debido a uno de los acostumbrados paseos que Bolívar hacía en compañía de ambos “contendientes”, en esta ocasión con Sánchez Carrión y acompañados por el invitado cajabambino (quien había llegado a Huamachuco para presentar sus respetos al Libertador), Bolívar apreció no tan sólo la adhesión de Cajabamba a la causa libertadora, sino también la agudeza e ingenio que demostró en las veladas y sobremesas en las que participó el cajabambino. Entonces, la invitación que le hizo para el paseo tenía su “porqué”; llevar a cabo un nuevo duelo entre el cajabambino y Sánchez Carrión, valiéndose de comparanzas entre los dos pueblos “rivales”. Después de un gran recorrido por el camino que iba a Cajabamba llegaron al río Negro, límite entre Huamachuco y Cajabamba -dato que le hicieron conocer los acompañantes-, Sánchez Carrión con un inadecuado gesto y creyéndose triunfador sobre Monteagudo pretendió sellar su prestigio aplastante, y dirigiéndose al Libertador exclamó: Desengáñese vuestra excelencia... “desde este río hasta Cajabamba ni los burros son buenos”; a lo que contestó el cajabambino: “desde este río hasta Huamachuco que buenos burros”. Bolívar ensayó una mueca burlona por unos instantes, regresando a Huamachuco en ambiente de compungidas y veladas sonrisas. Llegados a Huamachuco y noticiado Monteagudo del incidente del río Negro, no hay para que decir el “gustazo” que tuvo de la estocada aplicada, sin ánimo de venganza, por el cajabambino.
Los burros de aqui y los burros de alla
Hacía rato que dos acompañantes del Libertador se habían trabado en una lucha “sin cuartel” en el Cuartel General de Huamachuco. Se trataba de un duelo de remoquetes entre el doctor Bernardo Monteagudo y Sánchez Carrión, quien por el incidente de Angasmarca había quedado dueño del campo en el que los había colocado el “gran quema sangre” de Bolívar. Pero si Dios es grande, el diab
lo es de buen tamaño; y se presentó la ocasión para apagarle el farol a Sánchez Carrión. Hasta hoy se está dilucidando quien debe pagar los platos rotos de una rivalidad entre Huamachuco y Cajabamba. Sin embargo, esclareciendo el momento en que se produce esta anécdota, Huamachuco, o mejor su gente, lo ofrendaba todo en aras de la patria; mientras los cajabambinos, como don Miguel de Escalante a la cabeza, hacían de las suyas por el rey y su Corona. Debido a uno de los acostumbrados paseos que Bolívar hacía en compañía de ambos “contendientes”, en esta ocasión con Sánchez Carrión y acompañados por el invitado cajabambino (quien había llegado a Huamachuco para presentar sus respetos al Libertador), Bolívar apreció no tan sólo la adhesión de Cajabamba a la causa libertadora, sino también la agudeza e ingenio que demostró en las veladas y sobremesas en las que participó el cajabambino. Entonces, la invitación que le hizo para el paseo tenía su “porqué”; llevar a cabo un nuevo duelo entre el cajabambino y Sánchez Carrión, valiéndose de comparanzas entre los dos pueblos “rivales”. Después de un gran recorrido por el camino que iba a Cajabamba llegaron al río Negro, límite entre Huamachuco y Cajabamba -dato que le hicieron conocer los acompañantes-, Sánchez Carrión con un inadecuado gesto y creyéndose triunfador sobre Monteagudo pretendió sellar su prestigio aplastante, y dirigiéndose al Libertador exclamó: Desengáñese vuestra excelencia... “desde este río hasta Cajabamba ni los burros son buenos”; a lo que contestó el cajabambino: “desde este río hasta Huamachuco que buenos burros”. Bolívar ensayó una mueca burlona por unos instantes, regresando a Huamachuco en ambiente de compungidas y veladas sonrisas. Llegados a Huamachuco y noticiado Monteagudo del incidente del río Negro, no hay para que decir el “gustazo” que tuvo de la estocada aplicada, sin ánimo de venganza, por el cajabambino.
lo es de buen tamaño; y se presentó la ocasión para apagarle el farol a Sánchez Carrión. Hasta hoy se está dilucidando quien debe pagar los platos rotos de una rivalidad entre Huamachuco y Cajabamba. Sin embargo, esclareciendo el momento en que se produce esta anécdota, Huamachuco, o mejor su gente, lo ofrendaba todo en aras de la patria; mientras los cajabambinos, como don Miguel de Escalante a la cabeza, hacían de las suyas por el rey y su Corona. Debido a uno de los acostumbrados paseos que Bolívar hacía en compañía de ambos “contendientes”, en esta ocasión con Sánchez Carrión y acompañados por el invitado cajabambino (quien había llegado a Huamachuco para presentar sus respetos al Libertador), Bolívar apreció no tan sólo la adhesión de Cajabamba a la causa libertadora, sino también la agudeza e ingenio que demostró en las veladas y sobremesas en las que participó el cajabambino. Entonces, la invitación que le hizo para el paseo tenía su “porqué”; llevar a cabo un nuevo duelo entre el cajabambino y Sánchez Carrión, valiéndose de comparanzas entre los dos pueblos “rivales”. Después de un gran recorrido por el camino que iba a Cajabamba llegaron al río Negro, límite entre Huamachuco y Cajabamba -dato que le hicieron conocer los acompañantes-, Sánchez Carrión con un inadecuado gesto y creyéndose triunfador sobre Monteagudo pretendió sellar su prestigio aplastante, y dirigiéndose al Libertador exclamó: Desengáñese vuestra excelencia... “desde este río hasta Cajabamba ni los burros son buenos”; a lo que contestó el cajabambino: “desde este río hasta Huamachuco que buenos burros”. Bolívar ensayó una mueca burlona por unos instantes, regresando a Huamachuco en ambiente de compungidas y veladas sonrisas. Llegados a Huamachuco y noticiado Monteagudo del incidente del río Negro, no hay para que decir el “gustazo” que tuvo de la estocada aplicada, sin ánimo de venganza, por el cajabambino.
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NUEVO COLONIALISMO
ResponderEliminarLa dependencia económica es el nuevo colonialismo, por la nueva monarquía u orden mundial, es decir, el orden financiero; basado en el préstamo, la deuda, las armas, la guerra y el monopolio y manipulación de todos estos negocios por un ente casi invisible: La Monarquía Mundial Financiera o LA CORPORACIÓN BRITANICA; aun EEUU es víctima de ella, desde su engañosa independencia en 1776. Siendo la primera emancipación de este tipo. Muchos de aquellos líderes “libertarios” fueron manipulados y engañados; pero hoy sus gobernantes a sabiendas de su servilismo, son hipócritas y más fieles a logias secretas supranacionales que a su propia nación; porque sus promociones, altos grados y respaldos, los alcanzan o reciben, por hacer actos muy vergonzosos, para después poder ser manejados fácilmente a punta de chantajes por sus tutelares corporativos.
Así es, hoy, igualmente en todo el mundo. El G20 actual o países más desarrollados, al igual que EEUU, también han sido víctimas y colonias desde hace más de 200 años de LA CORPORACIÓN BRITANICA y su pulpo bélico y bancario, que se enriquece con el “Gran Teatro o Engaño Mundial” que han impuesto entre las naciones, su propósito es instaurar el caos general, sacarle partido a esto y desmantelar el mundo para debilitarlo y finalmente gobernarlo. Para establecer un NUEVO ORDEN MUNDIAL. Esto se explica muy bien en LA CONSPIRACIÓN MUNDIAL DE LA MAFIA X, léalo gratuitamente en la web: www.lucasblancoacosta.com
Lucas Blanco Acosta